Rosa mosqueta

Imagen de <a href="https://pixabay.com/es/users/pezibear-526143/?utm_source=link-attribution&utm_medium=referral&utm_campaign=image&utm_content=7314623">Petra</a> en <a href="https://pixabay.com/es//?utm_source=link-attribution&utm_medium=referral&utm_campaign=image&utm_content=7314623">Pixabay</a>

Imagen de Pixabay



La Rosa mosqueta, que pertenece a la familia de las rosáceas, es una planta que se desarrolla de manera silvestre y que se cultiva en áreas de clima húmedos, fríos y comúnmente en terrenos pobres y colinas de baja altitud.


La Rosa mosqueta es originaria de Europa Central y del Este. La introdujeron los españoles cuando llegaron a América, y hoy por hoy se desarrolla en el centro y sur de Chile, Argentina y Perú.


Desde hace varias décadas, se investiga acerca de las propiedades de la rosa mosqueta. Hasta el momento, se le han reconocido efectos antimicrobianos, antiinflamatorios, inmunomoduladores, neuroprotectores, despigmentantes y cardioprotectores; así como también, acciones antidiabéticas, antiulcerogénicas y anticarcinógenas.



Se han reportado diferentes contenidos minerales en la rosa mosqueta, tanto en su pulpa y semillas como en la fruta. Los siguientes elementos son: Silicio, aluminio, fósforo, potasio, calcio, magnesio, sodio, hierro, cobre, manganeso, zinc y boro.



Es una fuente de micronutrientes, lo que significa que brinda un buen aporte nutricional. Por esto, debe ser considerado como un alimentos funcional y se distingue por sus componentes: carotenoides, vitaminas, polifenoles, aminoácidos, minerales, antocianinas y pectinas.



Es importante señalar que las semillas y las frutas tienen un alto contenido de proteína.



En el sector alimentario, sus frutos sirven como insumo para la producción de mermeladas, té, bases para sopas, jugos, gelatinas y licores.




En medicina natural, ayudando a que el cuerpo resista las enfermedades, las enfermedades, luchando contra los resfriados y los síntomas gripales, mejorando la digestión, combatiendo la depresión, disolviendo cálculos y limpiando riñones y vejiga.






Imagen de <a href="https://pixabay.com/es/users/tungart7-38741244/?utm_source=link-attribution&utm_medium=referral&utm_campaign=image&utm_content=8833808">Tung Lam</a> en <a href="https://pixabay.com/es//?utm_source=link-attribution&utm_medium=referral&utm_campaign=image&utm_content=8833808">Pixabay</a>

Imagen de Pixabay




El aceite de rosa mosqueta tiene una alta concentración de ácidos grasos poliinsaturados, pero contiene menos ácidos grasos saturados. Los ácidos grasos esenciales además de actuar como agentes que reparan lesiones y atenuar el envejecimiento, colaboran en preservar la permeabilidad de las membranas celulares, alisan e hidratan la piel y le otorgan más flexibilidad.




Sus usos abarcan desde la recuperación de pieles dañadas por quemadura o incluso radioterapia, hasta el retraso en la aparición de las líneas de envejecimiento prematuro y la reducción de cicatrices.




El pH del aceite de rosa mosqueta es de 5,1, lo que le brinda una textura fina y permite su rápida absorción. Además, actúa no solamente en las capas externas de la piel, sino también en las internas, estimulando los fibroblastos que producen elastina y colágeno para mejora la firmeza y elasticidad de la piel.




En cosmética, se emplea porque tiene un efecto benéfico en las pieles fotoenvejecidas; reduce las arrugas superficiales y la decoloración de manchas en aquellas pieles que han estado expuestas a una gran candidad de radiación solar.




Se emplea para curar las cicatrices postquirúrgicas; no obstante, aunque su uso no reduce el tiempo de cicatrización, sí mejora el proceso haciendo que las cicatrices sean mínimas, mejorando su aspecto.




De acuerdo con investigaciones, el empleo de un producto dermo-cosmético que contenga aceite de rosa de mosqueta, en su formulación, no solo de manera exclusiva sino también combinado con otros ingredientes activos, parece ser eficaz para evitar y disminuir las estrías del embarazo.

 



Como consecuencia de estos descubrimientos, se ha empezado a investigar de manera más detallada las características de las diversas partes de la planta, como el aceite de sus semillas.





Este artículo es de carácter informativo. En caso de presentar alguna condición o malestar, acude a un especialista en la salud.





Fuentes


Espinoza, T., Valencia, E., Quevedo, R., & Díaz, O. (2016). Importancia y propiedades físico química de la Rosa mosqueta (R. canina, R. rubiginosa): una revisión. Scientia Agropecuaria, 7(1), 67-78.

Lorente-Rodríguez, M., López-Casanova, P., Verdú-Soriano, J., & Berenguer-Pérez, M. (2024). Uso del aceite de rosa mosqueta en la cicatrización de heridas. Gerokomos, 35(4), 266-270.

López, E. A., Pérez, J. H., & Ramos, E. M. (2013). Evidencia cientifica sobre el uso del aceite de Rosa Mosqueta en el embarazo: Una revisión de la bibliografía. Medicina naturista, 7(2), 94-98.

Benítez, M. G., & Povedano, M. M. (2020). Principios activos utilizados en la formulación de cosméticos antievejecimiento para el contorno de ojos (Doctoral dissertation, Universidad Catolica de Cordoba).

Comentarios