Ensoñación excesiva; maladaptive daydreaming

Imagen de <a href="https://pixabay.com/es/users/sunriseforever-6314823/?utm_source=link-attribution&utm_medium=referral&utm_campaign=image&utm_content=5780910">Sunrise</a> en <a href="https://pixabay.com/es//?utm_source=link-attribution&utm_medium=referral&utm_campaign=image&utm_content=5780910">Pixabay</a>
Imagen de Pixabay


En el año 2002, el psicólogo e investigador israelí Eliezer Somer introdujo el concepto de maladaptive daydreaming (ensoñación excesiva o inadaptada). Éste término describe un conjunto de síntomas que se manifiestan a través de una intensa actividad fantasiosa que sustituye la interacción social y/o entorpece el adecuado desempeño en ámbitos académicos, profesionales, emocionales y/o interpersonales.


Aunque no han sido parte de ningún estudio, existe un gran número de personas que se describen a sí mismos como propensos a la ensoñación excesiva. Estos suelen unirse a grupos dentro de las redes sociales o foros en línea.


Características


Soñar despierto es beneficioso, práctico y característico de individuos ingeniosos y creativos. Todos, en mayor o menor grado, nos perdemos en nuestros propios pensamientos. Sin embargo, en el caso de la ensoñación inadaptada o excesiva, la inmersión en la imaginación es más complicada, intensa y persistente.



Las ilusiones tienen una construcción extensa, con protagonistas e historias creadas por el soñador(a). La historia interna suele evolucionar desde un único centro imaginativo. Al igual que episodios de un programa, o cambios de una misma narrativa. Hay una tendencia hacia la repetición de patrones.



La narrativa suele presentar un carácter terapéutico. En otras palabras, busca llenar los vacíos que se perciben en la realidad y que están conectados con metas no cumplidas. De esta manera, la odisea se revela en un contexto de existencia vista como monótona o insulsa, el aspecto romántico se destaca ente la carencia emocional, la relevancia frente a la falta de éxitos, la popularidad ante el limitado reconocimiento social, entre otros aspectos.



La fantasía se impone sobre la realidad y afecta la vida cotidiana. La inmersión puede extenderse por períodos prolongados, afectando tanto el trabajo como los estudios y las relaciones personales, ya sean familiares o sociales. En situaciones más graves, puede establecerse un comportamiento adictivo.



La fantasía puede ir acompañada de acciones repetitivas y estereotipadas. La persona se mece o balancea absorta, realizando movimientos que recuerdan a los del trastorno del espectro autista (TEA). El monólogo interno a menudo se expresa a través de susurros, gestos o pequeños movimientos que acompañan la narración.



La ensoñación se vuelve compulsiva, donde cualquier elemento puede desencadenar la creación de una historia. Escenarios, circunstancias o incluso sonidos pueden provocar el deseo de sumergirse en la fantasía. Es más común que los sueños surjan en momentos de inactividad o durante actividades que son pasivas o automáticas, que no requieran una atención plena.



Origen



No hay evidencia sobre este tema y tampoco se asocia con psicosis porque no hay delirio; el soñador puede distinguir naturalmente la ficción de la realidad.



Somer sostiene que en todos los casos estudiados, la capacidad de penar de forma extraña comienza en la infancia. Se tratan de personas que tienen más probabilidades de concentración y crear escenarios e historias complejas.



Se puede suponer que el origen de las ensoñaciones surgen como un acto de compensación para aliviar el sufrimiento y luego la tendencia a fantasear se vuelve sobregeneralizada cuando se enfrentan a pequeños problemas, limitando las oportunidades de socializar y aprender habilidades relacionadas a contextos de la vida real. 



Gracias a estas deficiencias adquiridas, el entorno le ofrece un escenario de escasos éxitos y muchos fracasos donde desarrolla, mantiene y fortalece la creencia central “mis relaciones imaginarias son las únicas gratificantes y confiables” (es común que la persona que fantasea sea el o la protagonista de las ensoñaciones y en ellas tiene cualidades que en su vida real no posee, manteniendo relaciones cargadas de poder, romance o reconocimiento social, etc.). 



Las ensoñaciones pueden proporcionar una forma de protección contra realidades insatisfactorias y reducir el sufrimiento que otras personas han causado, lo que en última instancia crea un hábito disfuncional que se fortalece y se rescata con el tiempo.



Imagen de <a href="https://pixabay.com/es/users/vilkasss-35420724/?utm_source=link-attribution&utm_medium=referral&utm_campaign=image&utm_content=8614337">Vilius Kukanauskas</a> en <a href="https://pixabay.com/es//?utm_source=link-attribution&utm_medium=referral&utm_campaign=image&utm_content=8614337">Pixabay</a>
Imagen de Pixabay


Diagnóstico y tratamiento



La ensoñación excesiva aún no está incluida en los manuales diagnósticos, por esta razón, no tiene contenido clínico fiable. Es un tema muy complejo. Además de eso, las investigaciones han confirmado diferencias cuantitativas en comparación con los sueños normales. Contenido, experiencia, estrés, control percibido y deterioro funcional.



A pesar del interés, esta es una nueva área de investigación, por lo que a protocolos de tratamiento se refiere hay pocos avances. Por lo que se ha indagado, los soñadores suelen sentirse avergonzados o impotentes frente a la falta de conocimiento sobre su situación. En gran parte la comunidad clínica desconoce los síntomas y por ende las opciones de tratamiento.



No obstante, Somer, Soffer-Dudek y Ross (2017) señalan que, basándose en  su práctica clínica con individuos que experimentan ensoñaciones excesivas, los trastornos que frecuentemente ocurren al mismo tiempo que la ensoñación, es decir, aquellos con los que se relaciona en comorbilidad, incluyen: Trastorno por déficit de atención e hiperactividad, trastorno obsesivo compulsivo y trastorno depresivo mayor.



Los estudios iniciales respaldan la efectividad de técnicas vinculadas a la terapia cognitiva conductual, así como la terapia de aceptación y compromiso y la atención plena (mindfulness). El enfoque del tratamiento debe dirigirse a la regulación del impulso de inmersión y al fomento del bienestar del individuo. 



Es fundamental poner especial énfasis en aspectos tales como habilidades sociales, rutinas y hábitos, autoestima y conflictos emocionales.

La disposición hacia el cambio, la disminución en la frecuencia y duración, la percepción de la función y sus efectos, la exploración de actividades diferentes y la alteración de patrones sociales ineficaces mediante vivencias  sociales correctivas.



Existen investigaciones que mencionan los impactos negativos que puede tener sobre la memora laboral o la concentración prolongada, sin embargo, el soñar despierto también se ha vinculado a efectos positivos, tales como mejoras en la creatividad, la habilidad para postergar la satisfacción y la elaboración de planes personales.





Este artículo es de carácter informativo. En caso de presentar alguna condición o malestar, acude a un especialista en la salud.





Fuentes


Escudero, D. M. (2024). Ensoñación inadaptada: un diagnóstico controvertido. ME Psicólogos. Recuperado en octubre del.


Rivera, S. V., de la Vega Rodríguez, I., Villamor, M. G., Marsá, M. D., & Perera, J. L. C. (2020). Trastorno de ensoñación excesiva:: características clínicas y neuropsicológicas del primer caso descrito en España. Revista de Casos Clínicos en Salud Mental, 8(1), 2.


Chávez, J. E. R. (2024). La ensoñación excesiva como una respuesta al estrés en adolescentes. Educación y Salud Boletín Científico Instituto de Ciencias de la Salud Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, 12(24), 47-52.

Comentarios